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LA REALIDAD ES UN INVENTO

Iconos-Diciembre-06

Goethe opone a ese mundo aquejado de ceguera los privilegios del ojo humano, die Welt des Auges, recordando que es el órgano privilegiado de la presencia del hombre en el mundo en cuanto vidente, y que no existe visión donde no existe mirada.

Clair, J. Elogio de lo visible: fundamentos imaginarios de la ciencia, p. 139.
Seix Barral. Barcelona, 1999.

Lo visible no existe en ninguna parte. No sabemos de ningún reino de lo visible que mantenga por sí mismo el dominio de su soberanía. Tal vez la realidad, tantas veces confundida con lo visible, exista de forma autónoma, aunque este ha sido siempre un tema muy controvertido. Lo visible no es más que el conjunto de imágenes que el ojo crea al mirar. La realidad se hace visible al ser percibida. Y una vez atrapada, tal vez no pueda renunciar jamás a esa forma de existencia que adquiere en la conciencia de aquel que ha reparado en ella. Lo visible puede permanecer alternativamente iluminado u oculto, pero una vez aprehendido forma parte sustancial de nuestro medio de vida. Lo visible es un invento. Sin duda, uno de los inventos más formidables de los humanos. De ahí el afán por multiplicar los instrumentos de visión y ensanchar así, sus límites.

Berger, J. Modos de ver, p. 7.
Gustavo Gili. Barcelona, 1995.

Cuando los científicos, filósofos y ciertos comentaristas hablan del mundo real, están hablando de un mito, de una ficción conveniente. El mundo es una construcción del cerebro basada en la información sensorial recibida, y esa información es apenas una pequeña parte de toda la que está disponible. Podemos modificar nuestros sentidos mediante detectores, prismáticos, telescopios y microscopios, ampliando así nuestro horizonte sensorial, y hay instrumentos que nos permiten transformarnos en una clase de predador sensorial que la selección natural nunca se propuso que fuéramos.

Ackermann, D. Una historia natural de los sentidos, p. 348.
Anagrama. Barcelona, 2000.

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Leo Villareal, “Big Bang”, 2010.